7 ideas para dejar de trabajar para el cliente y empezar a trabajar para la marca



Trabajar para una marca o para un cliente no es lo mismo. Puede que no sean términos excluyentes, pero lo cierto es que hay una fina línea que las agencias deben evitar a toda costa. Muchas veces con tal de llegar a la fecha de entrega o contentar al anunciante, a pesar de que se haga con las mejores intenciones, se termina trabajando en detrimento de la marca con tal de poder vender ese trabajo.

Es decir, al final se comprometen las ideas a largo plazo por los beneficios a corto plazo, el rigor por el ser realista y las buenas ideas por las buenas relaciones. Eso sí, se puede evitar. Jonah Disend, CEO de Redscout, ha compartido en Ad Age 7 ideas con las que comprobar si has puesto el foco en la marca, y no en el cliente:

1. Has utilizado el producto de verdad desde la presentación. La presentación de un producto suele entusiasmar a cualquiera. Se compra por toneladas, se visita la página web y la tienda cada día pero, después del entusiasmo inicial, termina relegado a una balda de la estantería para recoger polvo al mismo tiempo que empiezan a desarrollarse los planes de marketing y se crean las creatividades. Experimentar a la marca desde la utilización del producto es tan importante como cualquier otra acción.

2. Tratas a tus amigos como el focus group peor pagado del mundo. Ser publicista y utilizar el producto sobre el que estás trabajando está muy bien. Pero quizás haya llegado el momento de pedir a amigos y familiares que den su opinión, todo el tiempo. Ellos son la mejor forma de recibir opiniones honestas que la marca nunca ofrece a las agencias en el briefing.

3. Tus ideas superan la presentación. Una buena presentación siempre está bien, pero no deja de ser un vehículo. Las marcas se crean a partir de ideas y no de diapositivas en PowerPoint. Por eso, es importante poner las ideas en primer lugar y después abrir un debate con los clientes en lugar de dejarlo todo en una presentación increíble.

4. El target de tu trabajo es el consumidor. Antes de ver la luz tu trabajo pasará por un montón de espectadores pero, al final, el más importante sólo es el consumidor. Es fácil crear ideas que contenten al anunciante o a tus jefes, pero el tiempo debe invertirse realmente en trabajar sobre un buen trabajo que se pueda vender primero al consumidor y después al cliente.

5. Juegas limpio con tus agencias asociadas. Trabajar con agencias asociadas a veces genera demasiados procesos y demasiados egos. Pero mirando la parte positiva de esta cooperación, hay que entender que se genera una experiencia y un conocimiento que quizás tú solo no tienes y puede ayudar a convencer a tu cliente. Juega limpio con tus socios por el bien de la marca por la que trabajas, porque su éxito será el tuyo, aunque no puedas llevarte todo el mérito.

6. Espera a que la marca te envíe la medición del éxito y no una nota de agradecimiento. Te puede parecer que no hay nada mejor que conseguir que un cliente alabe tu trabajo, pero sí lo hay: conseguir que le guste y que, además, ese trabajo funciona. Antes de enmarcar la nota de agradecimiento del cliente, prueba a abrir el estudio adjunto y mira los resultados que has logrado para la marca.

7. El cliente es un miembro en el equipo de debate y no un extraño. Limitarse a decir “sí” o “no” es inútil para una marca y no va a ayudar a sostener una relación con una empresa. El mejor papel a adoptar es el de ser honesto, es decir, debatir todos aquellos asuntos que son cruciales para la marca y mostrarse en desacuerdo con respecto a los retos y las soluciones que se planteen.

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