Los males del trabajo freelance

Hace algunos días Eduardo nos contaba las razones para trabajar como freelancer. Debo admitir que es una aventura estupenda, y las razones que nos da son más que válidas. Pero para ponernos del otro lado de la balanza, hoy vamos a examinar los aspectos “negativos” del trabajo freelance. Trabajo freelance desde hace muchos años y creo que no dejaría de hacerlo. Hasta debo admitir que en muchas oportunidades pienso qué sería poder trabajar por mi cuenta sin tener que ir todos los días a la oficina, sin tener que rendir cuentas a nadie más que mis clientes, y otras cosas propias del mundo freelancer. Pero después de vivir la experiencia, también me quedo cómoda con los límites que dan tener un empleo “formal”.


Ya lo dijo Eduardo: trabajar como freelancer requiere esfuerzo y disciplina, algo que no todos tenemos. Si eres desorganizado y necesitas de la estructura de un empleo en una agencia o empresa para poder ser productivo, quizás lanzarte al mundo freelance no sea una buena idea. Creo que trabajar por cuenta propia conlleva aún más responsabilidades que trabajar en el marco de un empleo formal, así que si quieres comenzar a trabajar freelance para no tener que lidiar con jefes, por ejemplo, entonces lo estás haciendo por las razones incorrectas.

Ser freelancer tiene muchos beneficios, pero ¿cuáles son los males de la vida freelance?
  • Los horarios: al desaparecer la necesidad de estar a determinada hora en un determinado lugar, nuestros horarios se pueden transformar en cualquier cosa. Trabajar durante toda la madrugada, despertarnos al mediodía. Aunque seamos freelancers y nadie esté para decirnos qué tenemos que hacer a qué hora en particular, no quita que nuestros clientes estén durmiendo a las 2 de la mañana y no puedan responder nuestros mails.
  • La paga: estoy de acuerdo con Eduardo en el hecho de que se puede ganar el mismo o más dinero trabajando desde la comodidad del hogar. Pero depende de qué clientes tengamos, cobrar será una odisea o no. Perseguir para que se nos pague, tener que esperar más tiempo del normal para cobrar nuestra paga, y a veces jamás cobrar por nuestro trabajo son algunos de los riesgos que corremos siendo freelancers. Antes de embarcarnos en esta aventura, tenemos que preguntarnos si necesitamos tener un sueldo depositado con exactitud todos los meses en el banco. Si es así, el trabajo freelance quizás no sea para nosotros por el momento.
  • El agotamiento: puede que al no tener una estructura y no estar acompañados por nadie, tomemos más trabajo del que podemos soportar. En poco tiempo terminaremos agotados, y al estar haciendo varias cosas al mismo tiempo, no estaremos terminando nada. Es importante no agotarse, y esto, en un trabajo formal, también puede suceder. Pero al menos a la tarde apagamos la computadora y podemos irnos a otro lado a despejarnos.
  • La falta de estructura: esto está relacionado también con el tema de los horarios del que les hablé antes. Pero no solamente afecta los horarios: trabajando por nuestra cuenta no tendremos un equipo de trabajo que colabore con nosotros, un departamento de recursos humanos para resolver nuestras dudas de paga, un ejecutivo de cuentas que nos ahorre el trabajo de interceder ante clientes molestos, y más. Solamente estaremos nosotros, y esto puede ser una ventaja o una desventaja, dependiendo de nuestra personalidad.
  • El tipo de trabajo: muchas compañías y agencias interesantes buscan empleados freelance. Pero no siempre es el caso. Es posible que tengamos proyectos interesantes en los que nos emocione trabajar, así como también es posible que terminemos colaborando para un proyecto horrible que no nos motive en lo más mínimo. Obviamente, esto puede suceder tanto trabajando en una oficina como trabajando freelance, pero si el punto es poder elegir nuestro trabajo, ¿es tan conveniente como parece?
  • Los beneficios: esta es una de las cosas que más extrañé. Ni hablar de mi inoperancia a la hora de tareas administrativas relacionadas a impuestos, beneficios de salud, y otras cosas de las que a partir de ahora tendremos que encargarnos nosotros mismos. Y si estamos repletos de trabajo, no vamos a tener el tiempo para hacerlo. Por supuesto, esto cambia de país a país, y supongo que es satisfactorio en cierto grado poder elegir, pero en una empresa tendremos a otras personas encargadas de hacer nuestros aportes y pagar nuestra obra social todos los meses.
¿La conclusión? Esta disertación no viene a decir que no puede ser redituable trabajar desde nuestra casa. Pero sí quiere decir que son más los factores a considerar. Y para esto vuelvo a citar a Eduardo en el hecho de que ser freelancer requiere esfuerzo y disciplina, para crearnos horarios de trabajo en una ausencia de estructura, mantener nuestras facturas al día, seleccionar qué tipo de trabajo queremos hacer, y más. No es simple, pero se puede hacer.

De la misma forma, recomiendo que, si tenemos intenciones de comenzar a trabajar freelance, no nos metamos de lleno en el asunto –este fue uno de mis errores y tuve que volver con la cola entre las patas al trabajo formal de una oficina- sino que hagamos un avance paulatino, consiguiendo clientes  de a poco. Puede ser algo agotador en un primer momento, pero nos ayudará a determinar qué nos gusta y qué no, cuáles son las ventajas y desventajas personales que podemos encontrar, y más. El trabajo freelance no es malo, pero sí tiene sus males. Eso es lo que hay que tener en cuenta.

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