Por qué los directores de marketing tienen que aprender a entrenar a su CEO

Desde hace tiempo se habla de las estrategias que están desarrollando los directores de marketing de las compañías para proponer ideas únicas que les hagan útiles y productivos dentro de sus organizaciones, pero lo cierto es que el ciclo de vida de estos profesionales en su puesto de trabajo suele ser bastante corta.

Por eso, la respuesta de los directores de marketing que traten de sobrevivir en un cargo tan complejo, se esconde detrás de sólo tres letras: el CEO. Y es que los dos grandes problemas estructurales de un director de marketing se basan en estar rodeado de compañeros que ya tienen sus propias agencias para ascender dentro de la organización y que siempre hará enemigos cuando trate de señalar los problemas con un plan de marketing mal concebido por un brand manager.

Por otro lado, no puede dejar de pensar en la función competente del negocio, generalmente representada en el director financiero, un cargo que a menudo es contrario a la inversión en marketing y al que nunca es fácil justificar la necesidad de ese gasto.

Pero el CMO no sólo tiene que enfrentarse a una serie de incómodos problemas internos, sino también problemas externos. Cuando un director de marketing ha logrado desarrollar una estrategia de posicionamiento adecuada es el momento de implementarla y comunicarla con la agencia de publicidad pero que, de un golpe, puede esfumarse dentro de la creatividad.

Cuando un responsable de marketing cuestiona el trabajo de una agencia muchas veces termina en una discusión que aterriza en el despacho del CEO y esto nunca es bueno para un responsable de marketing.

Con tanta presión por mantener su puesto de trabajo, ¿qué debe hacer el director de marketing? La clave está en el CEO. Él es el último responsable de la marca y por esa razón debe ser educado e involucrado en el proceso estratégico de la compañía. Un entrenamiento en el que el CMO tiene que ser el responsable.

No es sencillo, pero el resultado es que una vez el CEO esté dentro, no habrá más peleas con la gente de finanzas ni de productos. Con la bendición del CEO, las discusiones se reducirán notablemente.

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