8 lecciones sobre la persuasión que los “marketeros” pueden aprender de los niños de preescolar


La persuasión es la materia con la que trabajan a diario los “marketeros”. Si no hay persuasión, el mensaje no cala entre la audiencia, no hay ventas, nadie habla de él y la campaña termina siendo un rotundo fracaso.
Dominar el arte de la persuasión no es nada fácil, pero siempre hay trucos que los “marketeros” pueden emplear para ejercitar su músculo persuasivo. Y algunos de esos trucos vienen de las personas más insospechadas.

¿Nunca se ha fijado en lo persuasivos que pueden llegar a ser los niños de 4 años? Puede que no, pero si es “marketero” quizás debería hacerlo porque los niños de preescolar son todos unos maestros en el arte de la persuasión. Copyblogger recoge a continuación algunas lecciones sobre la persuasión que los profesionales del marketing pueden aprender de “esos locos bajitos”.

1. Si queremos persuadir a alguien de algo, tenemos necesariamente que pedírselo. Si no, es muy probable que nuestros esfuerzos de convencerle caigan en saco roto. Las llamadas a la acción, a las que los niños de preescolar están tan acostumbrados, son una excelente manera de persuadir al consumidor.

2. Para fabricar mensajes realmente persuasivos, es importante probar diferentes maneras de abordar su construcción y averiguar cuál funciona mejor. Los “marketeros”, como los niños, deberían aplicar la técnica del “ensayo y error” para ser más persuasivos.

3. Si la persona a la que tratamos de persuadir no hace lo que queremos, lo mejor es dividir aquello que les pedimos en pequeños y manejables pasos. Para meterse en el bolsillo en el consumidor, hay que ir, por lo tanto, lento pero sobre paso seguro.

4. Si algo funciona para otros, quizás deberíamos intentarlo también para nosotros mismos. No se trata de imitar el marketing que hace la competencia sino de rastrearlo para conocer a fondo aquello a lo que nos enfrentamos.

5. Los halagos y los testimonios pueden ser extremadamente persuasivos si se utilizan de manera adecuada y en su justa medida.

6. Hay que apostar por palabras vibrantes y llamativas para llamar la atención del consumidor. Los “marketeros”, como los niños, deben huir del lenguaje gris y aburrido.

7. Para lograr que el consumidor se sienta seducido por los productos o servicios anunciados, los “marketeros” tienen que dibujar en sus cabezas pinturas vívidas de lo que éstos representan.

8. Los “marketeros” tienen que mostrar algo de amor a sus clientes. En su justa medida, las “zalamerías” son aceptables en el marketing.

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