Emprender: una actitud en la que podemos invertir desde la infancia

Kids on Trampolines. People at Morro Bay, CA Fourth of July 2011

El consultor tecnológico Néstor Guerra insiste siempre en que un emprendedor no tiene por qué ser un empresario. “Emprender es una actitud, es lanzarse a un espacio de incertidumbre, en el cual no sabes lo que hay y sigues dando pasos sin saberlo. Uno puede ser funcionario y ser emprendedor”, comenta.

Basado en esa idea, Guerra creó Thinkids Project, un programa para potenciar precisamente esa actitud en niños de 9 a 14 años. Lo hace a través de un campamento en el que, durante dos semanas, los chicos desarrollan sus inteligencias múltiples.

El programa de Thinkids Project trabaja la inteligencia musical, la verbal, la lógica, la interpersonal y la corporal; facetas que intenta impulsar a partir de actividades tan diversas como la magia, un coro o el dibujo.

Otra parte fundamental de Thinkids es un proyecto de design thinking generado a partir de las ideas de los niños, “en el que participan profesores de escuelas de negocio”. Guerra asegura que “muchas empresas se empiezan a interesar en el producto y en los resultados que han creado los niños a lo largo de este proceso de creación”.

Niños que quieran cambiar las cosas

“Es importante que los chavales empiecen a tener estas ideas desde pequeños, porque así, cuando llegan a cuarto de carrera, ya quieren hacer cosas diferentes. O se plantean preguntas que uno no se hace hasta que está literalmente en la calle”, explica.

El propio Guerra confiesa que forma parte de la generación a la que “HP secuestró en cuarto de carrera”. Después, una beca en Silicon Valley le hizo descubrir que las cosas no solo funcionaban como a él le habían enseñado a hacerlas, y replantearse “si estaba haciendo lo correcto o no y si era eso lo que quería”. Y ahí fue cuando se decidió a desprenderse de las grandes compañías y lanzar su propia iniciativa.

“Ahora eso ya no ocurre: los ingenieros de telecomunicaciones como yo llegan a quinto y no saben qué hacer”, comenta Guerra, que considera que esa variable es un excelente caldo de cultivo para las ideas de negocio en España.

“Estemos o no ante una burbuja de emprendedores, siempre es importante que los haya, porque crean valor, generan riqueza y puestos de trabajo”, dice.

Guerra considera, eso sí,  que “la universidad, como todo en este país, se tiene que reinventar otra vez”. Señala el ejemplo estadounidense, del que asegura que se pueden aprender “muchas cosas buenas aparte de todas las malas”.

El consultor cita “modelos interesantísimos en los cuales las universidades financian proyectos empresariales y de emprendedores con mucho capital. El capital riesgo de Stanford o del MIT es brutal”.

“Sin llegar a tales niveles”, observa Guerra , “sí que es posible que la universidad española empiece a crear iniciativas emprendedoras, porque al final repercute en su valor. Un emprendedor de éxito es retorno de inversión en los alumnos de la propia universidad”.

Foto cc: mikebaird

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