¿Hasta qué punto tiene sentido la cultura de las horas extra en las agencias?

Las agencias de publicidad siempre han esperado de sus empleados que trabajan hasta tarde en la oficina. No es tampoco ninguna exigencia escrita, pero durante décadas se ha dado por supuesto que, para escalar posiciones dentro de una agencia de publicidad, hay que echar muchas horas extra. Series televisivas como ‘Mad Men’ han contribuido incluso a añadir un toque de romanticismo al sacrificado estilo de vida de los profesionales de la publicidad, a los que se retrata trabajando hasta tarde sin otra compañía que una botella de whisky y una cajetilla de cigarros.

Sin embargo, hay pocas pruebas de que las horas extra resulten efectivamente un plus añadido a la calidad del trabajo. Numerosos estudios demuestran que el descanso es fundamental para sacar el máximo partido de la creatividad. La verdad que muchos profesionales de la publicidad no se atreven a confesar es que los horarios infernales de trabajo son una elección, y no sólo eso, sino que son también una elección nefasta. En definitiva, los profesionales de la publicidad trabajan horas extra porque otros profesionales también lo hacen así, pero no porque ésta sea necesariamente la mejor manera de proceder. La cultura de las horas extra resulta en el último término no sólo perjudicial para el propio trabajador sino también para la propia agencia, pues llega un momento en que los empleados terminan sufriendo el síndrome del “burnout” y la calidad de su trabajo inevitablemente se resiente.

“Es una forma de trabajar totalmente pasada de moda”, reconoce Kat Gordon, fundadora de la agencia Maternal Instinct, en declaraciones a Digiday. “Creo que no sólo una estrategia innecesaria sino también completamente fallida. La gente llega a un punto de saturación, y si encierras a tus trabajadores en una atmósfera de oficina durante demasiado tiempo, a la larga disminuye la calidad de su trabajo. Esta forma de trabajar se construye sobre la cultura de la paronoia y el hecho de que el talento creativo puede ser reemplazado en cualquier momento”, explica Gordon.

También James Cooper, ex director creativo de JWT, comparte las mismas opiniones de su colega Gordon. Que hay que trabajar horas extra e incluso durante los fines de semana es un hecho en la mayor parte de agencias de publicidad, pero no hay una ninguna razón real que lo respalde, asegura Cooper. Además, la tendencia de trabajar hasta tarde se está agravando por culpa de la presión financiera y de los clientes de las agencias, añade.

“No hay duda de que muchas de las grandes agencias trabajan horas extra porque creen ésa es la manera correcta. Es mucho más fácil decir ‘vamos a trabajar durante el fin de semana’ que operar el cambio global que las agencias realmente necesitan”, dice Cooper. “La mayor parte de agencias están postradas de rodillas ante la obtención de ingresos y están dispuestas a hacer lo que sea para ganar un ‘pitch’ y lograr nuevos clientes. Además, muchos ejecutivos senior, sobre todo los más veteranos, están literalmente desesperados por no poder sus puestos de trabajo y trabajan hasta tarde para demostrar que están comprometidos con la empresa, aunque su manera de proceder sea en realidad totalmente infructuosa”, subraya.

Éste último punto resulta muy importante. Muy a menudo sucede que los trabajadores que echan más horas extra en la agencia tienden a ser considerados como los empleados “estrellas” de la empresa. Se trata de un sistema en el que prima la cantidad sobre la calidad y que, aunque todas luces inefectivo, termina contagiado al resto de empleados de la agencia. En ocasiones los ejecutivos de cuentas se quedan trabajando también hasta tarde en la agencia porque los creativos también lo hacen, por pura solidaridad con sus compañeros.

Que los empleados de las agencias pasen tanto tiempo en la oficina tiene también sus ventajas. Es casi inevitable que quienes trabajan tanta horas juntos terminen desarrollando profundas y sinceras relaciones de amistad y ese “buen rollo” termina dejándose notar en la creatividad de sus trabajos, argumentan muchas agencias de publicidad.

Otra ventaja es que las agencias cobran normalmente a sus clientes en función de las horas trabajadas. Y en este sentido el afán de los trabajadores por trabajar hasta tarde viene también muy bien al modelo de negocio de la mayor parte de agencias de publicidad.

Aun así y pese a lo atractivo de estas ventajas, hay maneras de escapar de la tiranía de las horas extra en las agencias de publicidad. Lauren Crampsie, directora de marketing de Ogilvy & Mather, cree que es posible encontrar un punto medio entre los dos extremos: cumplir escrupulosamente los horarios laborales y hacer horas extra por norma. En ocasiones, hay fechas tope que obligan a los publicitarios a trabajar hasta tarde, pero no hay tampoco razón para no ser más diligente e intentar marcharse de la agencia a una hora más razonable, afirma Crampsie.

De todos modos, y mientras las agencias sigan empeñadas en cobrar a sus clientes por horas trabajadas, seguirá siendo muy difícil desterrar por completo la cultura de horas extra de las agencias. Sólo cuando las agencias encuentren un nueva manera de cobrar a sus clientes en función de la eficacia y el valor de sus trabajos y no de las horas invertidas en ellos, las horas extra dejarán de ser “norma” en la oficina.

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