5 cosas que los “marketeros” deberían aprender de sus series televisivas favoritas


¿Qué lecciones “marketeras” se esconden detrás de series televisivas como Breaking Bad, Homeland, House of Cards o Dexter? Más de las que puede parecer a priori. Al final y al cabo, ¿cuál es el condimento más sabroso del marketing? Las historias. ¿Y qué mejor lugar para encontrar buenas historias que en una serie de televisión de éxito? Si quiere dar nuevos bríos a sus artes de “cuentacuentos”, le invitamos a tomar buena nota de las lecciones “marketeras” inspiradas en series de televisión que propone a continuación Florian Meimberg en Horizont:

1. Ideas claras
“Un enfermo de cáncer que vende drogas fabricadas por él mismo para asegurar un futuro a su familia”. “Un soldado estadounidense prisionero durante varios años en Irak es liberado y se convierte en sospechoso de terrorismo”. “Un publicitario de éxito lucha en el Nueva York de los años 60 con su trabajo y consigo mismo”. Las mejores series televisivas pueden resumirse en realidad en tan solo una frase. Y lo mismo debe suceder en las campañas “marketeras”. Deben contar historias basadas en ideas claras y sencillas.

2. Escenarios originales
Una isla perdida en mitad del sur del Pacífico. Un caótico piso compartido habitado por “nerds”. Atlantic City en la era de la prohibición. Las series de televisión verdaderamente buenas hacen suyos escenarios visualmente inconfundibles por el espectador. En el marketing, como en la televisión, es necesario fabricar mundos increíbles que den cobijo a las historias.

3. Personajes imperfectos
Walter White, el protagonista de Breaking Bad, tiene cáncer, Dexter Morgan padece un trauma y Don Draper esconde un oscuro secreto. Todos ellos tienen un defecto o un fallo. Los personajes de ficción verdaderamente bien escritos desarrollan sus fortalezas tomando como punto de partida sus debilidades. La imperfección es muchas veces la chispa que prende la mecha de las buenas historias. ¿La clave? Que los personajes imperfectos generan muchísima empatía en la audiencia.

4. Sorpresas
En el episodio número 19 de la primera temporada de Lost, John Locke encuentra una enigmática escotilla en mitad de la selva. Locke se llevó una sorpresa mayúscula con este descubrimiento, pero también la audiencia. Las buenas historias están plagadas de sorpresas, sorpresas que dejan al espectador sediento y con ganar de volver a por más.

5. Internet
El furioso drama político House of Cards es sin lugar a dudas una de las grandes sorpresas televisivas del año. Y no sólo porque se trata de una serie producida íntegramente para internet con un presupuesto de 100 millones de dólares, sino porque David Ficher ha demostrado con su nueva criatura lo que muchos “marketeros” debería meterse de una vez por todas en la cabeza: que el futuro de la televisión está en la red. Y es que en la red donde veremos en el futuro las mejores historias.

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