El marketing de las artes




Hoy inauguramos en #TcBlog un tema del que apenas hemos hablado, pero que esperamos que encontraréis interesante. Aunque sólo sea porque mezclar las palabras “marketing” y “artes” en una misma frase es algo así como intentar mezclar el agua y el aceite. En parte, quizá, porque parecen ser dos mundos que se miran un poco por encima del hombro, el uno al otro, y el otro al uno, ¿verdad?

¡Pues aquí estamos, para desmentirlo! El pasado 21 y 22 de octubre asistía a unas conferencias sobre el marketing en el sector de las artes. Francamente bien organizadas, he de decir (por el grupo Asimétrica). Era la segunda edición. Entre los ponentes, un poco de todo: personas de departamentos de marketing de marcas, como Ismael Pascual, director de Comunicación de Coca Cola Iberia, o Beatriz Tomey, CRM Manager de Hoss Intropia. Pero también había ponentes del sector cultural, como Félix Alcaraz, director Técnico de la Orquesta y Coro Nacionales de España (OCNE) desde hace un año, o Alice Walton, directora de Marketing de la Philharmonia Orchestra de Londres.

Lo que hoy traemos es el caso de esta última organización, que constituye un ejemplo fantástico de cómo artes y marketing sí pueden unirse tan bien como la ginebra y la tónica.

Empecemos con un vídeo. Quizá te suene, pero hace cosa de casi dos años, la Orquesta Filarmónica de Copenhague salía una mañana al metro y sorprendía a los pasajeros, adormilados, con una interpretación genial de Morning del noruego Peer Gynt.


¿El objetivo? Probablemente ganar notoriedad. Pero antes de eso, yo creo que estaba el objetivo de acercar la música clásica a muchas personas que la perciben como algo lejano. Algo que, contrariamente a lo que se cree, suele ser una de las mayores preocupaciones de las artes escénicas: llegar a más personas. ¿Que por qué ese empeño? Porque quien trabaja en las artes escénicas realmente cree que el Arte, sea en la forma que sea, puede cambiar la vida de las personas. ¿Nos parece poco? Con semejante briefing, la verdad es que acciones como esta resultan emocionantes.

Un objetivo similar perseguían las acciones que la Philharmonia Orchestra lleva ya años desarrollando en Reino Unido. La Philharmonia Orchestra de Londres es una empresa privada, “una de los cientos de orquestas que hay en Londres y una de las mejores del mundo”, como la definía Alice Walton. Desde hace años, su departamento de marketing (¡inaudito, una empresa cultural con un departamento de marketing!), un equipo de siete personas, ha estado empecinado en acercar la música clásica a la gente. No sólo se han encargado de abrir (y de mantener) perfiles en Youtube, Vimeo, Twitter, Facebook y tiene su propio perfil en iTunes y Spotify –algo que por otra parte debiera ser básico para cualquier proyecto cultural–, sino que también llevan años creando maneras innovadoras de hacer la música clásica más “appealing” a los británicos.
¿Que cómo lo hacen? Nos hablaron, por ejemplo, de un proyecto que desarrollaron en su web, que te permite crear tu propia orquesta virtual, con los instrumentos que tú quieras. Para ello grabaron a cada instrumento de una orquesta filarmónica, cada nota por separado, con cada duración por separado. Tú puedes crear la orquesta que tú quieras y conseguir que toquen lo que tú quieras, desde casa. Han desarrollado también una aplicación para iPhone y en breve sacarán The Orchestra for iPad.

Otro proyecto al que llamaron “Universe of Sounds” realizado por la POL fue en colaboración con el Museo de Ciencias de Londres. Si has estado, sabrás que es un museo mastodóntico. El objetivo de este proyecto era hacer sentir a la gente cómo es estar en una orquesta. Por eso, cogieron a su propia orquesta y directamente, la deconstruyeron, grabando a cada músico por separado. El resultado era una exposición en la que la gente podía escuchar la misma obra tocada por distintos instrumentos a través de las salas del museo. Lo más emocionante, contaba Alice, era ver “una clase de niños de siete años totalmente absorbidos por la música, tumbados en el suelo”.


Quizá el proyecto de marketing de la Philharmonia es uno de los más completos probablemente en el mundo, pero no es el único. En futuros posts os iremos presentando más casos de otras organizaciones culturales que también lo están haciendo bien en el marketing de las artes. Y sí, las hay españolas.
¿Conclusiones? Por supuesto.
  • Que de nuevo el binomio online-offline es un enorme aliado de cualquier empresa cultural.
  • Que tampoco se trata de utilizar la tecnología por utilizarla: utiliza la tecnología si va a mejorar la experiencia de tu público.
  • Que el partenariado y la colaboración entre organizaciones, culturales o empresas, ofrece un mundo de posibilidades. Mantengámonos abiertos, de un lado y de otro. Las marcas están deseando contenidos de calidad y las organizaciones culturales, proyectos con los que lucirse (y con los que puedan comer).
En definitiva, que el marketing y las artes sí pueden ser aliados. Y deben serlo. No para sobrevivir, sino para convertirse en organismos de referencia. Si tu empresa cultural hace algo bien, comunícalo acorde. El proyecto lo merece.

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