Cloud computing: el arma “secreta” del marketing digital



Resulta hoy tremendamente difícil no hablar de la forma en que la Red ha revolucionado nuestro mundo. Los profesionales del marketing digital, por ejemplo, repetimos una y otra vez en apasionadas charlas de café las oportunidades que para nuestra actividad abren cada día fenómenos como los medios sociales, las aplicaciones móviles, el Internet de las cosas o el Big Data.
Tras ese ensimismamiento casi religioso –no exento, de airados debates, críticas de muy variado signo y muchas preguntas sin responder- pervive un optimismo digital a prueba de bombas y una fe ciega en el poder de las personas conectadas. Subyace también, y esto es muy importante, un sentido claro de negocio: creemos en Internet porque nos ofrece una visión dinámica de los mercados, nos aporta una nueva manera de innovar y nos facilita fórmulas diferentes con las que emocionar a los clientes.
No obstante, incluso entre los más avezados, hay un detalle de esa revolución que por su natural simplicidad solemos pasar por alto. Se llama “cloud computing” o computación en la nube y es, con diferencia, una de las innovaciones que más impacto social y económico habrá de generar entre las empresas y usuarios del siglo XXI, según la revista Forbes.
Esta tecnología nos permite, desde cualquier dispositivo con acceso a Internet, disfrutar de potentes herramientas de gestión de activos, edición de contenidos o medición de resultados claves para nuestras propuestas de comunicación y marketing sin necesidad de pasar por tediosos procesos de alta, configuración y mantenimiento de equipos como los que requerían los clásicos paquetes de software.
Las soluciones en la nube nos evitan, incluso, pagos por licencia única que excederían, con diferencia, del uso y necesidades objetivas de nuestro negocio, donde los costes y el alcance de cada proyecto se ajustan casi a los requerimientos del momento.

Monitorización

Un ejemplo de todo ello lo encontramos en la monitorización, estudio y reporte de campañas comerciales para grandes marcas. La dificultad de prever con antelación el impacto en foros y redes sociales de dichas acciones, en términos de menciones, de uso de recursos o de tiempos de respuesta –más allá de los resultados de iniciativas anteriores-, hace necesario contar con soluciones a medida y sencillas de escalar.
En este sentido, herramientas como Radian6, SocialBakers, Brandwatch o Semantria ofrecen servicios y modelos de tarifas adaptables casi a cada caso y, sobre todo, aportan a los clientes un conocimiento de las conversaciones sociales progresivamente más inteligente y útil gracias a algoritmos de análisis cada vez más precisos, merced a la experiencia integrada de sus miles de agencias y empresas conectadas –con sus correspondientes usuarios-.

Producción en red

Los medios sociales han nacido en la nube. De hecho, si preguntáramos a cualquier usuario amateur o a cualquier profesional dónde almacena los datos de su comunidad o en qué ordenador tiene descargado su Twitter o su Facebook, lo más seguro es que nos mirara con sorpresa e, incluso, con temor.
La naturaleza digital de este sector, que hoy exploran con ahínco cientos de miles de marcas en busca de notoriedad y vinculación, ofrece ejemplos de explotación de servicios en la nube ya clásicos para cualquier community manager.
Hootsuite y TweetDeck, por ejemplo, nos acompañan diariamente en la relación con nuestros fans y en el seguimiento de sus temas favoritos. Otras herramientas, como Klout, nos ayudan a entender un poco mejor de qué forma nuestra presencia en la Red tiene verdadero interés y relevancia.

Sitios web

No hay que ir, con todo, muy lejos para entender cómo “la nube” ha impactado en el negocio del Marketing online. WordPress, uno de los servicios de generación y hospedaje de páginas Web más famosos del mundo, es un emblema para millones de pequeñas empresas de todo el mundo. La razón es “sencilla”: ha puesto en manos de todas ellas la posibilidad de crear y gestionar sin apenas dinero, tiempo y conocimientos sus propios sitios de Internet… sitios, por lo general, atractivos, amigables, potentes, fiables y capaces de monetizar de una u otra forma la actividad online.

eCommerce y Social CRM

Ese enfoque comercial, de hecho, es el que hace del “cloud computing” la razón de ser de gigantes internacionales como Amazon, Microsoft u Oracle. Sus plataformas, convertidas en auténticos centros de inteligencia, han cambiado radicalmente la manera en que las empresas distribuyen y promocionan ahora sus productos o la forma en la que, con compañías como Zoho, gestionan su relación con usuarios y clientes.

Innovación social interna

Yammer es otro ejemplo destacado de esta revolución silenciosa. A partir de ella, numerosas empresas -incluidas entidades financieras de renombre- han podido desarrollar gratuitamente y sin apenas esfuerzo sus propias redes sociales internas; han creado entornos colaborativos, atractivos y seguros donde directores, empleados, proveedores y clientes intercambian hoy conocimiento, resuelven dudas, comparten enlaces y publican documentos corporativos relevantes para optimizar su presencia digital y generar procesos de innovación abierta.

Edición de contenidos

Con todo, uno de los segmentos profesionales que abre mayores oportunidades en cuanto a integración de servicios, gestión flexible de licencias, actualización de versiones y  almacenamiento en línea de archivos es, sin duda, el de la generación y edición de contenidos.
Los usuarios de Photoshop, Illustrator, InDesing o Dreamweaver, que se cuentan por millones en todo el mundo, pueden dar buena fe de ello, después de que en 2012 Adobe lanzara su Creative Cloud.
Dicha compilación de programas en la nube, claves en el mundo de la creatividad, favorece la productividad y optimiza los esfuerzos de cualquier departamento y agencia de comunicación o marketing.
Como cualquier tecnología disruptiva, la nube también arroja algunas sombras, ligadas a cuestiones como la seguridad y protección de los datos, el régimen legal aplicable a recursos que “no se encuentran en ningún sitio concreto” o en servidores de muchos países a la vez…
Pero hay dos cosas ciertas. Una: ¿tiene marcha atrás este proceso? Y dos, como decía, Henry Ford respecto al alcance de toda innovación:
El verdadero progreso es el que pone la tecnología al alcance de todos.
 Imagen de perspec_photo88.

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