Social Shopping: Un modelo de negocio en alza


Hay quien piensa que desprenderse de lo que ya no nos hace falta es la opción más lógica. Y quizá tenga razón. Pero también está quien ve con buenos ojos las segundas oportunidades. El aprovechamiento de algo que parece obsoleto o innecesario. Si hablamos de marketing, todos los productos tienen una fecha de caducidad. Todos. En el caso de la moda, esa fecha es más a corto que a largo plazo. Pero, si todas las modas se reciclan… ¿por qué no alargar el ciclo de vida de prendas y accesorios?
Manish Chandra, Petros Georgopoulos y Justas Janauskas pensaban de una forma parecida. Hoy, son los principales responsables de que la ropa de segunda mano haya podido encontrar una vida extra en Internet. Estamos hablando de mercados de ropa usada, algo que hace poco años podía parecer una locura pero hoy tiene todo el sentido del mundo. Y lo primero que uno se pregunta es lo siguiente: ¿sobre que base real se sustentan estas plataformas?

Un modelo de negocio en alza

En el entorno virtual, los secondhand clothing marktplaces se hacen fuertes gracias al modelo ‘peer to peer’, que posibilita el contacto entre dos partes interesadas y facilita la estructura del proceso de venta o intercambio, a cambio de una comisión razonable. Pero, ¿qué diferencias podemos encontrar entre estas plataformas digitales y otras del mismo estilo como Airbnb o eBay?
Principalmente, los rasgos de su comunidad. Para el público femenino (y hoy, cada vez más, parte del masculino), ir de shopping es de por sí una actividad social. Casi siempre vemos con buenos ojos una sugerencia o segunda opinión. Así pues, la diferencia intrínseca entre estas plataformas y otras parecidas es la tipología de relaciones que se construyen entre sus usuarios. La creación de una comunidad de verdaderos amantes de la moda. Humanización en el proceso, ante todo, ante viejos modelos como el de eBay.

No se trata de una moda. Es una realidad

Si hace unos años éramos muy escépticos a la hora de comprar ropa a través de la web (¡y mucho menos usada!), el social shopping es ahora toda una revolución. Ya sea desde nuestro ordenador, tableta o smartphone, podemos alargar la vida de artículos que pensábamos que ya no íbamos a usar o incluso interesarnos por otros que nos vendrían bien para complementar nuestro armario.
Lo cierto es que lo que para uno ya no vale nada, puede que para otro sea un bien preciado que ha estado buscando durante mucho tiempo a golpe de click. Y de ello son conscientes cada vez más y más personas. Solo así se explica que un mercado virtual como Vinted, del que hablaremos a continuación, haya aumentado su financiación en más de 100 millones de dólares, según datos proporcionados por Crunchbase.

Apps: un requisito imprescindible

En una era en la que todos nos movemos con smartphone o tablet, y en el que la compra física ya no es requisito imprescindible, podemos afirmar que nuestros hábitos de consumo han cambiado radicalmente. Gracias a plataformas como Poshmark, simplemente necesitaremos realizar una foto de una prenda que ya no utilizamos y subirla a la aplicación. De este modo, es condenadamente fácil montar un armario virtual en 60 segundos o empezar a cotillear vestidores ajenos.
La facilidad de uso es otro punto importante. Crear una aplicación que sea sencilla para los usuarios y que proporcione al cliente un servicio completo de compra, de procesamiento de transacciones, gestión de los pagos y sencillos métodos de envío, eliminando barreras, se antoja como una prioridad. Así, el proceso de compra resulta divertido, ameno y consigue que quien lo pruebe una vez, repita. La adicción por el shopping traspasada a la red.

Ejemplos

  • Poshmark.
La aplicación de moda. Su valor diferencial ante otras tiendas online de compra-venta es que también permite descubrir las aficiones de otras personas y seguirlas para ver qué artículos de su armario ponen a la venta. Como cuenta su fundador y CEO, Manish Chandra, “Varios años atrás, cuando miraba mi propio armario, podía ver bolsas de la compra de mi mujer en el suelo sin abrir y sin usar y aún así ella siempre decía: ¡No tengo nada que ponerme!. Descubrí que casi un tercio de lo que gastamos en moda al año no llegamos a usarlo nunca, y otra tercera parte solo llegamos a lucirla entre una y dos veces”.
Comprar en Poshmark es como acceder a los armarios de otras personas y poder indagar en ellos hasta dar con la prenda que buscas. Además, si lo que se quiere es vender, el proceso también es bastante simple: solo hay que hacerle una foto a la prenda, subirla con la aplicación e incluso aplicar el filtro que se desee. Luego, se le pones precio y se incluye en una categoría. Una potente comunidad online de chicas que, por suerte, pronto llegará a España.
  • Vinted
Esta start-up con sede en el Báltico es un lugar ideal para comprar, vender o intercambiar ropa usada. Una forma creativa de vestir bien con un presupuesto limitado y salvar a la que fue tu chaqueta favorita de no ser relegada al fondo del armario. ”Comenzamos la empresa como un proyecto hace cinco años que era más bien un pasatiempo”, afirma Justas Janauskas, CEO de la compañía. Inicialmente, fue diseñado como un sitio web donde las chicas podían intercambiar o vender ropa de precio medio de marcas como Zara y H&M, pero un ambicioso plan de expansión aumentó su presencia en Europa. Hoy, la empresa cuenta con más de 3 millones de usuarios.
  • Swapdom
Fundada por dos hermanos, Swapdom es una manera innovadora de intercambiar artículos de segunda mano. Los usuarios simplemente solicitan el artículo que les gusta, publican en Swapdom lo que ofrecen a cambio y luego dejan que Swapdom organice el intercambio entre las personas interesadas. “Lo que a una persona le ha dejado de gustar o ya no necesita, para otra persona puede ser un tesoro”, comenta su creador, Petros Georgopoulos. “Encontrarás un montón de zapatos, vestidos o pantalones de flores y lunares, pero hay una cosa que no encontrarás: cash“. “Nunca tendrás que pagar por los artículos”.

¿Y por qué la gente compra prendas de segunda mano?

El devenir de las tendencias ha propiciado que lo vintage esté de moda. Solo así se explica que haya quien se anima a comprar artículos usados sin considerarlos como baratijas o prendas de outlet. “Nos hemos quitado el prejuicio católico de cobrar por productos usados que deben regalarse a los necesitados, y la mentalidad de nuevos ricos de los años ochenta para acercarnos a la normalidad de la actividad anglosajona, donde los niños venden sus juguetes desechados”, añade Álex De Reguero, director de Marketing de Cash Converters en España. Lejos de la concepción de productos en mal estado, estos nuevos marketplaces aseguran un nivel de calidad y estética de producto muy alto, siendo consecuentes con su presentación en la plataforma.
Pero también hay que tener en cuenta el factor económico y la afición por las grandes marcas. Grandes marcas que no están ignorando ni muchos menos este nuevo movimiento. Un ejemplo relevante es de la conocida tienda británica ASOS, la cual posee un marketplace en el que los usuarios pueden adquirir prendas vintage y de segunda mano a un precio reducido. Y todo ello con una garantía anti-falsificaciones muy tranquilizadora. A nadie le darán gato por liebre.
¿A dónde queremos llegar? A que a partir de ahora cuando entremos en una tienda online ya no solo buscaremos un producto. Tenderemos a socializarnos, a conversar y a conocer otras opiniones antes de comprar. Lo que antes hacíamos en una tienda física, ahora lo haremos en la red.
¿Ves con buenos ojos estos nuevos hábitos de consumo? ¿Te animarías a probar alguna de estas plataformas?. Por el momento, estas personas ya lo tienen claro:

No podemos dejar de darle las gracias a Francisco González por sus consejos. Sin él, este post nunca hubiese visto la luz.

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