Todas las claves para elegir bien un nuevo portátil


Para muchos usuarios la elección de los componentes de un PC de sobremesa no resulta demasiado complicado, bien gracias a sus propios conocimientos en la materia o incluso por la gran cantidad de información que hay actualmente en Internet.
Sin embargo la elección de un portátil puede resultar mucho más complicada, ya que los componentes que se utilizan no sólo son diferentes a los de los equipos de sobremesa, sino que además sus denominaciones o nombres comerciales pueden inducir a confusión.
Ilustramos lo dicho con un ejemplo claro, si compramos un equipo portátil con una tarjeta gráfica GTX 660M es posible que creamos que la misma es capaz de ofrecer un rendimiento idéntico o muy similar al de su homónima de sobremesa, pero nada más lejos de la realidad.
Esto también ocurre con los procesadores para equipos portátiles, ya que su numeración y clase es mucho más variada y resulta bastante confusa para casi cualquier usuario.
Por ello hemos querido hacer un artículo especial donde os contaremos todas las claves para elegir bien un nuevo portátil, una decisión complicada pero que debemos cuidar, ya que puede ser una gran inversión que no sólo deberá cumplir con nuestras expectativas, sino que además tendrá que durarnos el mayor tiempo posible, ya que de lo contrario no lograremos amortizar dicha inversióny no disfrutaremos de una buena experiencia de uso.

1-Piensa que uso le vas a dar al portátil.

Este es el punto de partida y el más importante, ya que nos servirá de base a la hora de tomar decisiones sobre ciertos aspectos concretos de nuestro nuevo equipo.
Si vamos a utilizar nuestro nuevo portátil para trabajos de ofimática, reproducción de contenidos multimedia, navegación web y juegos ligeros nos bastará con un equipo de gama baja o básica.
Por contra, si lo queremos para realizar trabajos pesados, como por ejemplo diseño 3D, o para juegos muy exigentes necesitamos un equipo de gama media-alta, lo que eleva el gasto que, irremediablemente, tendremos que hacer.

2-Tamaño de la pantalla.

Una vez hemos nos hemos aclarado y tenemos decidido el uso que le vamos a dar al portátil es el momento de elegir el tamaño de pantalla que mejor se adapte a dicho uso.
Para trabajos sencillos y de ofimática, así como navegación web y multimedia-juego ligero no es aconsejable escoger pantallas muy pequeñas, lo que nos lleva a recomendar un tamaño mínimo de 14 pulgadas.
Si vamos a utilizar el equipo para tareas más exigentes, como juegos, por ejemplo, debemos tener en cuenta que a mayor tamaño de pantalla mayor resolución y, por tanto, mayor consumo de recursos, lo que nos obligará a escoger un modelo con un hardware más potente, capaz de mover esa mayor cantidad de píxeles.

3-Movilidad o rendimiento.

Es posible que para muchos la movilidad sea algo vital en su nuevo portátil así que también es importante tenerlo en cuenta antes de lanzarnos a la piscina.
A día de hoy los ultrabooks destacan especialmente en este campo y ofrecen, de hecho, un hardware que puede llegar a ser muy potente en cualquier tarea, gracias al uso de GPUs dedicadas.
Sí, son ligeros, bonitos y ofrecen un buen rendimiento, pero no son recomendables para juegos intensivos, ya que ese no es el fin con el que fueron diseñados.
¿Quieres jugar a juegos exigentes con buen nivel de calidad? Entonces debes optar por un portátil tradicional.
Todas las claves para elegir bien un nuevo portátil

4-La complicada elección del procesador.

A día de hoy Intel domina el cotarro en el sector portátil, aunque AMD ofrece opciones interesantes, como sus nuevas APUs A10 serie 5000 y 4000, ya que cuentan con CPU de cuatro núcleos e IGPs bastante potentes.
Así, los portátiles con esas APUs son una buena opción para aquellos con presupuestos ajustados que quieran jugar a lo último del mercado, pero con niveles moderados de calidad.
Por contra los procesadores de Intel son muy variados y a la vez confusos, ya que como anticipamos no siguen el mismo patrón que sus homónimos de sobremesa.
Para ser lo más claro posible y evitar confusiones os haré un pequeño resumen de los principales modelos:
  • Intel Atom: procesadores de bajo rendimiento y consumo, recomendados para ofimática, navegación web y contenidos multimedia ligeros.
  • Intel Pentium: ofrecen un buen rendimiento por ciclo de reloj, pero sólo tienen dos núcleos.
  • Intel Core i3: cuentan con dos núcleos y cuatro hilos, ofrecen un buen rendimiento por núcleo y sirven incluso para juegos. Hay que tener presente que no cuentan con la tecnología Turbo Boost de Intel, por lo que la frecuencia de trabajo que traiga el procesador será fija. Esto es importante, ya que si compramos, por ejemplo, un portátil con un Core i3 de bajo voltaje a 1,8 GHz dicha frecuencia será fija, no aumentará y puede, por tanto limitarnos. Los procesadores de bajo voltaje se identifican por terminar en la letra U y existen en todas las gamas de Intel.
  • Intel Core i5: a diferencia de las versiones de escritorio cuentan con con dos núcleos y cuatro hilos, nada de cuatro núcleos reales. Esto es importante, ya que aunque la tecnología HyperThreading mejora significamente el rendimiento en aplicaciones multihilo. La mayor única diferencia de importancia que ofrecen frente a los Core i3 es que cuentan con la tecnología Turbo Boost, por lo que pueden aumentar de forma dinámica su frecuencia de trabajo hasta un cierto límite según los núcleos activos. Son una buena opción para tareas exigentes y juegos.
  • Intel Core i7: en este grupo hay dos grandes variantes, las normales y las de bajo consumo. Las primeras integran cuatro núcleos y ocho hilos, mientras que las segundas ofrecen dos núcleos y cuatro hilos. Ambos cuentan con tecnología Turbo Boost, pero la diferencia de dos núcleos que separa a ambos es grande, y por ello sólo es recomendable la variante de cuatro núcleos, ya que la de bajo consumo es prácticamente igual que un Core i5. Estos procesadores con cuatro núcleos reales se recomiendan para jugadores exigentes y profesionales que necesiten un gran nivel de rendimiento.
¿Y qué pasa con AMD? Nada me gustaría más que poder listar muchos modelos y explayarme, pero por desgracia la oferta de AMD en portátiles es muy floja, algo que me lleva a hacer dos grandes grupos:
  • APUs A10: son chips que integran GPU y CPU, capaces de ofrecer un rendimiento bastante bueno incluso en juegos exigentes. Su cara CPU cuenta con cuatro núcleos y dos módulos completos, mientras que su GPU integra hasta 384 procesadores de flujo.
  • APUs A6 y A4: opciones para portátiles económicos, mucho menos potentes pero suficientes para tareas poco exigentes.

5-Tarjeta gráfica dedicada o integrada, ¿qué modelo concreto?

Con las tarjetas gráficas se repite la historia de los procesadores, sus nomenclaturas no se corresponden a nivel de especificaciones con sus homónimas de sobremesa.
Esto quiere decir que, salvo contadas excepciones, una tarjeta gráfica para portátil siempre tendrá un rendimiento inferior al de la versión de sobremesa con su mismo nombre.
Si vamos a utilizar el equipo para ofimática, multimedia, navegación web y juego ligero con los ajustes gráficos en bajo-medio una integrada, como por ejemplo la Intel HD 4400 o la dedicada GeForce GT 710 serán más que suficiente, aunque obviamente no podremos exigirles altas resoluciones ni calidades máximas.
Esas soluciones gráficas son más que suficientes para dichas tareas y recomendables para pantallas de hasta 15,6 pulgadas y resolución de 1.366 x 768.
Si vamos a necesitar una gran potencia gráfica para mover juegos de última generación en alta o máxima calidad debemos tener en cuenta también el tamaño de la pantalla y la resolución.
Para una pantalla de hasta 15,6 con una resolución de 1.366 x 768 una GeForce GT 740 es lo mínimo que nos permitirá mover la mayoría de juegos en alto, y algunos incluso en ultra. Dicha tarjeta equivaldría a una GT 630 de sobremesa.
Sí, esa es la opción mínima recomendable para jugar con ciertas garantías. Por contra, si subimos la resolución hasta los 1.920 x 1.080 píxeles deberemos hacernos como mínimo con una GTX 770M para jugar en calidad alta y con garantías, que viene a ser una GTX 660 de sobremesa, pero con el bus reducido a 192 bits.
De cara a la movilidad debemos tener en cuenta que una tarjeta gráfica más potente implica normalmente un portátil de mayor tamaño y peso, ya que necesita disipar más calor, pero también un mayor consumo de batería.

6-Memoria RAM y almacenamiento.

Actualmente 4 GB de RAM son suficientes para muchas cosas, como por ejemplo ofimática, navegación web y juegos, pero debemos tener en cuenta algunos detalles.
Si vamos a adquirir un equipo con una integrada de Intel debemos tener en cuenta que la mismaconsumirá memoria principal, que será utilizada como memoria de vídeo, así que en estos casos podría ser aconsejable optar por más de 4 GB. En este sentido algunos fabricantes son conscientes de lo dicho y por ello ofrecen equipos con 6 GB de RAM.
Para jugar y para tareas exigentes se hace recomendable un mínimo de 8 GB de memoria, ya que la tendencia de los juegos de nueva generación es pedir dicha cantidad como recomendada.
Antes de terminar este punto debemos tener en cuenta otro aspecto, y es que sería buena idea adquirir un equipo que permita ampliar la memoria RAM hasta 16 GB y que, además, venga con la memoria montada en un único slot o ranura, ya que nos facilitará una futura expansión.

7-¿Disco duro o SSD? ¿Unidad óptica o no?

Dos dudas en una. La primera no es difícil de resolver. Comprar un portátil con un SSD aumentará el precio, pero ofrece mejoras que dadas las peculiaridades de estos equipos beneficiarán incluso a los que sólo los quieran para trabajar.
Sí, un SSD es una muy buena idea en un portátil, aunque para aquellos que quieran jugar y vayan a hacer uso del mismo en tareas exigentes la alternativa de un HDD híbrido puede ser interesante, ya que éstos necesitarán un mayor espacio de almacenamiento y ese es precisamente el punto débil de los SSDs.
Con respecto a la unidad óptica depende de las necesidades personales de cada uno, así que aquí ya sois vosotros los que debéis valorar si realmente la vais a necesitar o no.
Todas las claves para elegir bien un nuevo portátil

8-Batería y teclado.

La duración de la batería depende de las especificaciones concretas de cada portátil, como por ejemplo su procesador, GPU y tamaño de pantalla, pero también del número de celdas que tenga.
A más celdas mayor duración, y por tanto mayor movilidad, pero también mayor peso y tamaño, así que debemos tenerlo presente antes de optar por “el burro grande ande o no ande”.
Con respecto al teclado también hay que valorar el uso que le vayamos a dar al portátil, ya que si lo queremos para jugar es conveniente ver que el mismo tiene una cierta solidez.

9-Calidad y acabado del portátil.

Este aspecto es secundario y, de hecho, debe ser prácticamente lo último en lo que pensemos, ya que a día de hoy por lo general todos los fabricantes ofrecen equipos con una calidad más que suficiente.
Con todo, si queremos un equipo con un acabado premium en aluminio, por ejemplo, tendremos que tener presente que es más que probable que nos salga considerablemente más caro.
Como se suele decir este punto depende del presupuesto y gusto de cada uno, ya que todos los fabricantes cumplen con el mínimo de calidad y resistencia deseable.

10-Conclusiones.

Lo expuesto nos deja conclusiones muy claras, y es que las GPUs integradas y de bajo voltaje son ideales para un gran nivel de movilidad, pero no para jugar de forma intensiva.
Por contra si queremos un equipo para jugar debemos optar por procesadores convencionales, siendo recomendable partir como mínimo de un Core i3, mientras que la GPU no debería bajar de una GT 740M.
Finalmente otro apunte, y es que en la informática todo se devalúa muy rápido, tanto que nos os recomendamos comprar portátiles extremadamente caros, salvo por necesidades profesionales muy concretas, ya que será una inversión que no lograremos amortizar de ninguna manera.
Como siempre esperamos que esta guía os resulte de utilidad y os invitamos a dejar vuestra opinión en los comentarios.

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