iCloud: tu espacio no es tu espacio. Análisis de las condiciones de uso del servicio

 Los términos y condiciones que aceptas al activar una cuenta de iCloud esconden más de una trampa. Aquí te explicamos algunas cuestiones a las que deberías prestarles mucha atención.

En septiembre de 2014 Songs of Innocence, el nuevo álbum de U2, se añadió sin previo aviso a la biblioteca musical de 500 millones de usuarios de iTunes. Fue un regalo
de Apple, que lo había anunciado durante la nota de prensa del 9 de septiembre. Pero no todos recibieron con agrado esta noticia.

No se trata de una cuestión musical o, mejor dicho, el problema principal no es la música. A
muchas personas no les cayó bien el hecho de no poder elegir si aceptaban o no el regalo. Lo que es peor, también lo consideraron como una violación de un espacio que creían privado, y que de este modo demostró no serlo en absoluto: iCloud.

Por supuesto, una compañía como Apple no llevaría a cabo una acción de este tipo sin antes pedir la autorización de los mismos usuarios. De hecho, la autorización está
contenida en el largo, aburrido y complejo documento que detalla los términos y condiciones de uso del servicio de Apple.

La cuestión de los contratos es muy espinosa, porque los usuarios usualmente no los leen, aunque presionan el botón Acepto. A lo largo de los últimos años todos los grandes nombres de Internet, Apple incluido, han debido enfrentar en más de una ocasión a hordas de usuarios y de asociaciones de consumidores furiosos.

A continuación te presentamos algunos ejemplos particularmente turbios que reflejan los «abusos de poder» autorizados por los usuarios.

Hay quien dice que no: el caso de Noruega

Cuando aceptas las condiciones de uso de iCloud, también aceptas que Apple pueda
cambiarlas sin ningún tipo de aviso previo.

La agencia estatal noruega para la protección del consumidor, Consumer Council of Norway, publicó en mayo de 2014 un informe oficial en cual criticaba duramente los términos contractuales de iCloud establecidos por Apple.

Para acceder al servicio los usuarios deben aceptar un documento con términos y condiciones que es demasiado largo (8.600 palabras) y complejo
Termini e condizioni
Es decir,
quien «firma» presionando el botón Agree no está en condiciones de saber qué es lo que está aceptando.

Pero eso no es todo: Apple, de acuerdo al informe, también viola la ley noruega, más precisamente la sección 22 de la Norway’s Marketing Act.

La cláusula objetada declara el derecho de la compañía a modificar sin previo aviso los términos que los usuarios están
aceptando. De esta forma, los consumidores pierden prácticamente todos sus derechos, mientras que Apple resguarda los suyos.

Se lee en el informe: “Recibir una notificación cuando las condiciones contractuales son modificadas debería ser un derecho
mínimo irrenunciable
. El hecho de que esto pueda ser realizado sin informar
a los usuarios es inaceptable”.

Difícil no estar de acuerdo. Si quieres leer el informe completo de Consumer Council of Norway sobre los contratos de los servicios en la nube, puedes hacerlo aquí.

Apple no se hace cargo

En el 2012, Sharon D. Nelson y John W. Simek, dos abogados estadounidenses que trabajan en la compañía Sensei Enterprises y se dedicaban a cuestiones relacionadas con
la tecnología, decidieron analizar atentamente las condiciones que deben aceptar los usuarios de iCloud cuando activan el servicio. Descubrieron ciertos puntos desagradables que detallaron en este trabajo publicado en el sitio web americanbar.org.

Dos nos parecieron particularmente interesantes.


Geolocalizzazione
En primer lugar, está la cuestión de los datos reunidos por las aplicaciones basadas en
la geolocalización: podrán ser utilizados por Apple y sus socios, aunque no se especifica cómo, ni por cuánto tiempo serán conservados. Esto implica que les estamos dando un cheque en blanco.

Entre estos datos se encuentran los movimientos guardados por el GPS, así como tu Apple ID y la ID de tu dispositivo. Si además tenemos en cuenta el hecho de que los
iPhone más nuevos tienen un lector de huellas digitales, es fácil comprender que la vida de cada dueño de un smartphone Apple pasará a ser rastreable hasta el más mínimo detalle.

En la práctica, Apple y sus socios podrán averiguar muy fácilmente dónde vivo, así como cuándo y cuántas veces por semana hago ejercicio. Además, sabrán que frecuento restaurantes vegetarianos y que me encanta la ópera, así como que sólo voy a los cines que muestran películas con subtítulos.

Estos datos valen una fortuna para los misteriosos socios de Apple. Y aquí estamos
nosotros, haciendo clic en Agree y autorizándolos a combinar toda esta información y a utilizarla con fines comerciales.

El segundo punto que nos llamó la atención se refiere a una crucial diferencia. Aunque todo lo relacionado con tu comportamiento es guardado con mucho cuidado y consideración, no se puede decir lo mismo de los datos que te interesan a ti, es decir, tus archivos personales. De hecho, Apple no se hace responsable por la integridad de lo que tú almacenas en iCloud.

En los términos y condiciones se puede leer, todo en letra mayúscula: “APPLE NO GARANTIZA QUE CUALQUIER CONTENIDO QUE ALMACENE O ACCEDA A TRAVÉS DEL SERVICIO NO ESTARÁ SUJETO A DAÑO, CORRUPCIÓN, PÉRDIDA O RETIRO INADVERTIDO, DE CONFORMIDAD CON LOS TÉRMINOS DEL PRESENTE CONTRATO, Y APPLE NO TENDRÁ NINGUNA RESPONSABILIDAD EN CASO DE LA OCURRENCIA DEL MENCIONADO DAÑO, CORRUPCIÓN, PÉRDIDA O RETIRO”.

Después de leer todo esto, se tiene la impresión de que nuestros datos personales reciben
la máxima atención cuando se trata de utilizarlos con objetivos comerciales, pero que nadie se hace cargo de la información verdaderamente importante para nosotros (fotos, contactos, documentos, etc.). En caso de cualquier desperfecto, los únicos perjudicados somos nosotros.

La historia del e-mail censurado

CensuraLa experiencia que relatamos a continuación no se refiere exactamente a las condiciones de uso de un servicio, pero ejemplifica cómo se establecen imitaciones sin informar a los usuarios. En este caso hablamos del
correo electrónico.

En febrero de 2013, Macworld publicó un artículo donde revelaba que los correos de
iCloud —se trata de las cuentas @icloud.com que son asignadas cuando aceptas el
contrato del servicio en la nube de Apple— son sometidos a censura.

En esencia, si un correo electrónico con una palabra «prohibida» es enviado a una de dirección @icloud.com, nunca será recibido. Además, no quedan huellas de esta ausencia.

Ni siquiera es necesario que la frase esté en el cuerpo del mensaje. Puede estar contenida en un archivo adjunto, por ejemplo un archivo PDF. Los archivos comprimidos
tampoco se salvan del control.

Podrías objetar que simplemente se trata del normal funcionamiento de un filtro
antispam. Pero la comparación no es correcta. Las herramientas contra los
correos no deseados ya están integradas tanto en iCloud como en Mail, y dirigen
toda la basura a la carpeta Junk.

Por el contrario, de los mensajes con frases prohibidas no queda ningún rastro. En el
ejemplo relatado por Macworld, las tijeras del censor buscaban la frase «barely legal teens», que en general hace referencia a páginas web non sanctas, pero que también puede ser utilizada sin ninguna malicia y en contextos totalmente legales.

El problema radica en que no se conoce la lista de frases prohibidas, lo que vuelve el servicio poco confiable, sobre todo si planes usarlo como tu dirección de correo profesional.

Nadie está a salvo

En conclusión, la moraleja de esta fábula destaca la importancia de leer y comprender las condiciones que estamos aceptando cuando nos registramos en un servicio. Si no la hacemos, encontrar de repente un disco de U2 en nuestra biblioteca electrónica es uno de los problemas más insignificantes que enfrentaremos.

Obviamente, Apple no es la única que nos hace firmar documentos de este tipo. Incluso quienes viven en un ambiente Apple free deben estar siempre alertas. Para ayudarte te presentamos una herramienta que te será muy útil: el sitio web tosdr.org te ofrece una complemento que te permite comprender en profundidad las consecuencias de cada Acepto
que pulsas.

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