¿Por qué la batería de tu móvil dura tan poco?

Duración de las baterías






Baterías que obtienen la energía del azúcar, de una gota de agua, de la arena de la playa o que se fabrican con madera. No son ideas estrambóticas, sino proyectos reales.

Proyectos en los que están trabajando equipos de investigación de diferentes universidades de todo el mundo para paliar uno de los mayores males de los dispositivos móviles: la poca duración de la batería de nuestros dispositivos móviles, y el miedo a que ocurra lo peor, ¡pasar una horas sin acceso a nuestro smartphone!

Capacidad insuficiente


Los actuales teléfonos móviles nos permiten hacer casi de todo y mantener el ritmo en esta sociedad hiperconectada. Eso sí, para que cumplan con las expectativas que hemos depositado en ellos, hay que salir de casa con la carga al 100% o, al menos, contar con una alternativa por si ese día nuestro dispositivo nos reclama más atención de lo habitual.

Si a estas alturas nos dura un día entero, dos como máximo si le damos un uso “normal”, nos podemos dar con un canto en los dientes. Y eso que en los últimos meses se han lanzado al mercado modelos con mayor capacidad, como Sony Xperia Z3 (3.100 mAh), Nokia Lumia 1520 (3.400 mAh), LG G Flex (3.500 mAh) o Lenovo P780 (4.000 mAh). Sin embargo, sigue sin ser suficiente.


La escasa duración de la batería es una de las asignaturas pendientes de los fabricantes. Resulta inevitable preguntarse por qué si el resto de las tecnologías van tan deprisa, no ocurre los mismo con las baterías. Una de las respuestas más recurrentes es que ahora los teléfonos son más sofisticados, los usamos para más cosas y, por tanto, requieren de mayores recursos.

“La duración de la batería depende en gran medida de las prestaciones hardware del smartphone (a mayor pantalla, mayor consumo, por ejemplo), de la optimización del sistema operativo, y de la eficiencia de las apps utilizadas”, nos cuenta Javier García, responsable de estrategia y portfolio de Microsoft Mobile Devices Sales, que es la nueva denominación de Nokia, uno de los más veteranos en el mercado de la telefonía móvil.

Tampoco hay que perder de vista dos factores ajenos al dispositivo, pero esenciales para la duración de su batería: la capacidad de las redes de transferencia de datos para satisfacer la demanda del mercado, y el uso que los usuarios hacemos de ellas: “No es lo mismo una persona que está continuamente utilizando el GPS y la conexión de datos, que otra que sólo utiliza la mensajería”.
La velocidad de las redes de transmisión de datos es un factor que también incide en la duración de la batería. Ha mejorado, pero todavía sigue sin ser suficiente.

El diseño se impone



Aunque el diseño de los móviles es, sin lugar a dudas, lo que se impone sobre el resto de razones. Si queremos dispositivos más finos, parece difícil que dentro de ellos quepan baterías de gran capacidad.

“Hoy en día el criterio principal a la hora de elegir una batería es el tamaño de la pantalla que, a su vez, influye en el diseño final del terminal. Teniendo en cuenta que lo mínimo que se exige actualmente es un tamaño de 4", siendo la media alrededor de las 5", y que además se busca un diseño diferenciador y minimalista en peso y grosor, hace que las baterías utilizadas en estos casos no superen los 2.500 mAh”.

De entre todos los componentes que integran un smartphone, es la pantalla táctil la que más recursos gasta. De ahí que la llegada de éstas haya supuesto una bajada sustancial en la duración de las baterías de estos dispositivos.

Muchos recuerdan con nostalgia esos teléfonos que daban la talla durante una semana sin rechistar. Estos mismos deben saber que los actuales smartphones también responderían de la misma manera si no les exigiéramos tanto, y los usáramos simplemente para hacer llamadas contadas, recibirlas y mandar algún que otro SMS esporádico.


La mayoría de los smartphones de última generación incorporan baterías de 2.500 mAh como mínimo, una capacidad que apenas llega para un día de autonomía.

La fuente de la energía

Actualmente, una batería de unos 2.400 mAh ofrece un tiempo máximo en espera de 18 días, superando con creces la duración de hace apenas tres o cuatro años, el “problema” es que ahora nuestro teléfono no está ahí para esperar, sino para responder a nuestros requerimientos durante 24 horas los siete días de la semana.


Estas son las apps que más batería consumen de tu móvil

Al mismo tiempo que las baterías se han tenido que adaptar al diseño de los nuevos terminales, la evolución de la tecnología para fabricarlas sólo ha tenido un punto de inflexión importante a principios de los años 90: cuando se pasó del antiguo hidruro de níquel a los iones de litio que se siguen empleando actualmente.

Las ventajas de éste sobre aquel son su mayor ligereza, más capacidad y la desaparición del conocido como “efecto memoria”, un fenómeno que acortaba la vida de las baterías si no se realizaban descargas y cargas completas. Un mito que ha perdurado en el tiempo y que a día de hoy es completamente falso, como también lo es el antiguo consejo de completar las cargas para prolongar su duración.
Los mayores mitos tecnológicos
En este tiempo, sólo se ha incorporado una ligera mejora con el desarrollo de las baterías de polímero de litio, una variación de las de iones de litio que mejoran su densidad y, por tanto, la duración. Estas son las que utilizan la mayor parte de los smartphones de última generación.

Buscando alternativas

Pero no todos los investigadores confían en que esta línea de desarrollo sea la más adecuada, y están explorando el empleo de otro tipo de materiales como generadores de energía, como por ejemplo el grafeno.



“Hay científicos que apuestan por sacarle aún más partido al litio-ión por su alta densidad de carga, que permite almacenar mucha energía en poco tamaño y peso. Otros prueban con materiales más abundantes para reducir su precio, como el sodio, el alcohol, o incluso el azúcar”, apunta durante nuestra conversación Javier García.

En Nokia decidieron apostar hace dos años por la carga inalámbrica por inducción magnética. “Consiste en el uso de dos bobinas, una en el cargador y otra en el dispositivo a cargar. Al acercarlas, se crea un campo electromagnético que transmite energía del emisor al receptor, que éste transformará en corriente eléctrica para cargar la batería de nuestro smartphone”.
Baterías de azúcarEl Instituto Virginia Tech propone como alternativa a las baterías convencionales usar el azúcar, más barato y biodegradable.

El grafeno, el material del que se lleva hablando desde hace unos años, y que parece que marcará un antes y un después en el sector de la electrónica, también entra en las quinielas. No sólo para el desarrollo de baterías más duraderas, también para la fabricación de componentes más eficientes.

Las operadoras de telefonía también están trabajando en satisfacer la demanda de sus clientes con tecnologías que permitan una mayor transferencia de datos, como el 4G, con la que aseguran una velocidad de 150 Mbps, frente al 3G que se quedaba en 384 Kbps, aunque de momento sigue sin terminar de despegar.

Mientras esto llega, habrá que conformarse con las actuales baterías de carga diaria o renunciar a diseños extrafinos en nuestros smartphones, pero sin perder de vista que el futuro es impredecible.

Desmontando mitos
  1. Antes de volver a cargar la batería, es mejor que se agote del todo para evitar el "efecto memoria". FALSO
  2. Aunque en el indicador de la batería aparezca la carga al 100%, no siempre es cierto. FALSO
  3. Para que la batería del teléfono se cargue correctamente es mejor dejarlo apagado. FALSO
  4. Siempre es mejor usar el cable original del teléfono, y no el de otra marca o modelo. VERDAD 


Comentarios

Entradas populares de este blog

Ejercita tu cerebro con estas siete actividades

Cómo crear un USB de arranque para instalar Windows o Linux

Cómo cambiar el idioma de Microsoft Office 2010