Cómo superar la tortura de escribir cartas de presentación, sin morir en el intento


Si hay algo que todas las personas que buscan trabajo tienen en común, es que odian escribir cartas de presentación. Y mucho. El problema no es que sean textos muy largos, y ni siquiera son complicados. Pero es un paso entre el currículum y la entrevista personal que irrita mucho a la gente.

Pero lo cierto es que pueden existir técnicas con las que hacer que este tedioso proceso sea más llevadero. ¿Cómo? Mashable ha repasado cuatro problemas, con cuatro soluciones, para hacer frente a la tortura de escribir cartas de presentación sin caer en la desesperación:

1. Cree que es algo aburrido

Muchas veces lo peor de escribir una carta de presentación es lo mucho que parece un formulario. Se escribe la misma carta una y otra vez, ligeramente personalizada para cada empresa o puesto, pero al más puro estilo robot.

Solución: deje que vuele un poco su creatividad. No existe una fórmula específica para escribir estas cartas y, de hecho, escribir textos diferentes puede ayudarte a destacar entre el resto. No olvide que si a usted le aburre escribirlas, al responsable de recursos humanos probablemente también le aburra leerlas.

2. Los nervios hacen que pierda lo mejor de usted

Cuando se siente a escribir una carta, inmediatamente le bloquea la presión. Sabe que este pequeño texto puede abrir o cerrar la puerta a un nuevo empleo. Pero ¿qué ocurre si escribe algo equivocado? ¿Y si comete una falta de ortografía? ¿Y si no es capaz de presentar lo mejor de usted?

Solución: imagine que está escribiendo un correo electrónico. Escribir una carta puede parecer algo muy serio, pero emails escribimos prácticamente todos los días. Por eso, imagine que está escribiendo un email al de RRHH, presentando tu caso y por qué usted es la persona que necesitan para ocupar ese puesto. Antes de enviarlo, cópielo en un documento de Word, asegúrese de que no es demasiado casual y comprueba los errores ortográficos o gramáticos.

3. Odia escribir sobre usted mismo

A veces lo peor de escribir una carta de presentación es tener que hablar sobre usted, y todo el tiempo. Si no es un presumido, o un pretencioso, lo más normal es que hacer esto se le haga verdaderamente complicado y poco natural.

Solución: sea el escritor fantasma. Imagine que es otra persona escribiendo acerca de usted. Mírese desde los ojos de un amigo, un mentor o un viejo compañero o jefe, y escriba desde ese punto de vista. Si le ayuda, puedes escribir la carta en tercera persona, aunque no olvides cambiarlo a primera persona cuando acabes.

4. Está quemado

Ha pasado ya mucho tiempo buscando trabajo y crees que si escribe “Estimado responsable” una vez más podría terminar tirando el ordenador por la ventana.

Solución: busque su propio ritmo. Cada etapa de la búsqueda de trabajo requiere un esfuerzo, pero escribir cartas de presentación a veces puede convertirse en una auténtica tortura, intentando gustar a personas que no te han visto jamás, exponiendo todas las razones por las que tú y nadie más es la persona perfecta para ese puesto.

Por eso, no trate de hacerlo todo de una vez. En lugar de sentarte una mañana y escribir cartas como si no hubiera mañana hasta que le queme la punta de los dedos, escríbalas de una en una, y entre medias dedíquese a hacer otras cosas. No hace falta que sean actividades relacionadas con la búsqueda de trabajo, y aunque no sean cosas alucinantes como salir a hacer puenting, levantar la cabeza del ordenador para leer un rato o poner la lavadora le ayudará a sentarte delante de la próxima hoja en blanco con la mente fresca. Después de cada carta, tómese un tiempo de recompensa para usted mismo antes de volver.

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